¿Cómo es el consumidor del S.XXI? Exigente y responsable

La tecnología nos ha dado un acceso a la información casi ilimitado hasta el punto de que en el mundo científico se habla ya de la “era de la información”.

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Vivimos en un mundo interconectado, sin fronteras. Sabemos qué ocurre en todos continentes lo que propicia que nos sintamos responsables.

La tecnología nos permite involucrarnos en causas sociales, porque sabemos que una sola persona puede tener un impacto mundial, podemos cambiar hoy lo que está pasando. El ejemplo de las redes sociales ha sido utilizado numerosas veces. También existen otros: PC, móviles, acceso a internet.

Este nuevo entorno ha propiciado un cambio en la forma de comprar un producto que muchas empresas están incorporando en sus decisiones empresariales. Entre otros, y con datos de 2015 en España, valoramos el respeto al medio ambiente (1) por encima de la calidad, la atención al cliente o los resultados económicos a la hora de considera a una compañía “una buena empresa”.

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    “Un 45% de los consumidores ha dejado de comprar a una marca por     sus malas prácticas respecto a la sociedad y el medio ambiente”

“Un 38% estaría dispuesto a pagar un 9% más por un producto            más responsable”

“Para uno de cada 2 españoles un producto sostenible genera valor añadido para las empresas”

El medioambiente está de moda. Bienvenido “technological empowerment” 😉

1 Informe Forética 2015

LA TECNOLOGÍA Y LA INNOVACIÓN, ¿HERRAMIENTAS PARA RESOLVER LOS RETOS MEDIOAMBIENTALES DEL SIGLO XXI?

El recurso natural más valioso no es el petróleo, el oro, el agua o la tierra. El recurso natural más valioso es la capacidad que tiene el ser humano para desarrollar el conocimiento. Utilizar ese conocimiento para concebir productos, procesos o servicios nuevos o mejorados que compitan ventajosamente en los mercados, en esencia, innovar, constituye una fuente de riqueza fundamental. Ésta es la clave para hacer frente a los grandes retos medioambientales a los que nos enfrentamos y superar la escasez actual de recursos. A lo largo de la historia, hemos aprendido a superar otras escaseces y muchas adversidades a través de la innovación y la tecnología (el único recurso que no sólo no se agota sino que se expande cuánto más lo usamos). Por ejemplo, los cazadores-recolectores necesitaban un promedio de 3.000 hectáreas para alimentar a una persona; hoy día, sólo es necesario un tercio de un acre. Ello implica, un aumento de la productividad agraria de 10.000. La sostenibilidad de nuestro planeta no es un número fijo; depende de la población, del consumo y de la eficiencia. El siglo XXI es una carrera entre un consumo excesivo perjudicial y nuestra creciente comprensión sobre cómo utilizar más eficientemente nuestros recursos naturales. El desarrollo del conocimiento y la innovación nos han permitido superar enormes problemas en el pasado, no obstante, nuestros desafíos actuales siguen siendo graves. Debemos actuar, dando rienda suelta a la innovación y aprovechando los avances científicos: invirtiendo en las personas, y adoptando nuevas tecnologías, vitales aunque temidas. Por ejemplo, la vasta cantidad de datos que hoy día están disponibles afectan nuestra privacidad. Sin embargo, pueden resolver problemas tan graves como la deforestación mundial. Ya conocemos la situación actual de los bosques gracias a los mapas del cambio forestal mundial de Google Earth Engine. Trillones de mediciones científicas para poder detectar cambios en los mapas, identificar tendencias y cuantificar las diferencias. Gracias al uso de nuevas tecnologías, el consumo de agua por habitante está disminuyendo rápidamente, los bosques están creciendo en Europa y América del Norte y los niveles de contaminación están bajando ligeramente. La conservación del medio ambiente y el crecimiento en la renta per cápita no son necesariamente incompatibles. Aplicando nuestro conocimiento, invirtiendo en innovación tendremos más riqueza y un mejor planeta.

¿Cómo medir la capacidad innovadora de un país?

Hoy se ha presentado en Madrid el Índice Altran de innovación. Por quinto año consecutivo, este índice compuesto de cuatro indicadores de input (población activa con educación superior, empleo en servicios de alta tecnología, investigadores en empresas y penetración de banda ancha en la empresa ) parte de fuentes estadísticas oficiales lo que permite su comparabilidad y posibilidad de replicar.

Con respecto a los componentes del Índice, en población activa con educación superior y empleo en servicios de alta tecnología, España se sitúa cerca de la media del grupo de capacidad media y por encima de la media de la UE. En investigadores en sector empresa está por debajo de la media de la UE y en empresas con banda ancha al nivel de países de capacidad alta.

Comparación a nivel europeo
El Índice diferencia tres grupos atendiendo a su capacidad innovadora: alta, media y baja. España se encuentra entre los de capacidad media (doceavo puesto, con un 0,51/1, siendo Suecia el máximo).

Altran, consciente de la fragmentación de nuestro país, presenta el índice también por comunidades autónomas.

Más loable nos parece el apoyo y presencia, año a año tanto de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones (dependiente del Ministerio de Industria y Telecomunicaciones) como de la Secretaria de Estado de I+D+i (dependiente del Ministerio de Economía)

A lo largo de la presentación se ha resaltado la importancia de alcanzar un gasto en I+D del 3% en concordancia con los objetivos de la Europa 2020.Pero… ¿Y por qué el 3%? ¿Por qué no el 4%? ¿O el 2,7%? Necesitamos nuevos y mejores análisis

Enlaces de interés:
Microsite del Índice Altran:http://indiceinnovacion.altran.es/

IUS, Innovation Union Scoreboard: http://ec.europa.eu/enterprise/policies/innovation/files/ius/ius-2014_en.pdf

EU Industrial Scoreboard: http://iri.jrc.ec.europa.eu/scoreboard13.html

Informe WEF, Global Competitiveness Report from World Economic Forum (ver pilar de innovación): http://www.weforum.org/reports/global-competitiveness-report-2013-2014