Reflexiones

Estamos en un momento de sumo peligro, aquel en el que crece lo que nos puede salvar (en el decir de Hölderlin).

Tenemos a la vista el fracaso. Hace falta “la atmósfera envolvente”. Aquello que da encanto a la vida, que la enamora: ilusiones, pasiones, amor, relatos, furias quijotescas, imposibles búsquedas, inalcanzables deseos. Pueden no ser verdaderos pero se vuelven en las vidas de los que tienen el coraje de vivirlos.

Lo que importa no es la realidad estricta, sino aquella altura a la que apunta. Es el entusiasmo el que nos mantiene vivos

¿Qué pedir a los Reyes en 2017?

Vivimos tiempos de prisas, fascinados por lo audiovisual y la tecnología. Nos cuesta prestar atención.

Leer requiere esfuerzo intelectual y tiempo. Sí.

Pero leyendo no estamos solos, conocemos otros mundos, comprendemos otras culturas. Sentimos nuevas emociones. Intensificamos las vividas. Entendemos algo mejor al género humano.

Libros como el Quijote. Una magistral e imperecedera lección de solidaridad, justicia y amor al bien. Un canto a la libertad y al heroísmo. Su protagonista quería poner en práctica lo que leía y por ello fue considerado un loco.

La experiencia lectoel-quijotera es inigualable. No hay mejor regalo.

 

Notas bosquianas, exposición del V Centenario

Las tentaciones de San Antonio Abad” nos señala lo que no debemos hacer (pasiones, gustos y diversiones en exceso: pecados) pero no muestra que te conducen al infierno. Sin seguir la historia de manera literal.

La mesa de los pecados capitales” obliga al lector a girarse para verla, esto es una forma de interacturar.

El jardín de las Delicias“, singularidad iconográfica, capacidad empática (cada uno ve lo que quiere ver)

El Bosco es conocido por pintar como un dibujante y dibujar como un pintor.

Representa al desnudo de forma espiritual, etérea (todo lo contrario a Rubens).

Juega con la ambigüedad. De moral inmersa. Usa elementos de la realidad, con la excepción de los demonios.

Cambia mucho. Varía. Inventa. Originalidad

Pintura destinada a burgueses adinerados que quedaban tan fascinados por sus cuadros como nosotros ahora